El jueves apretaba el calor ya desde primera hora de la mañana. Por la tarde, a la temperatura exterior había que sumar la interior, ya que el ambiente se caldeaba con la visita del responsable de Recursos Humanos al despacho del gerente. Estas reuniones habían comenzado hace cuatro semanas y se celebraban religiosamente, cada jueves a las 18:00, desde que empezaron los ajustes para garantizar la viabilidad de la empresa.

Y de repente, llego el viernes, ya nadie los celebraba, ya no había el buen ambiente de antaño, cuando la gente estaba contenta al ser la víspera del fin de semana. Ahora, más bien, la empresa parecía transformarse en un tanatorio, en el que no se sabía todavía a quien habría que consolar.

Ni lunes ni jueves, las empresas prefieren los viernes para despedir. ¿Por qué?¡Tuitéalo!

La hora de la despedida se acercaba. Para el elegido para entrar en el despacho a las 14:00 horas del viernes, su mesa el lunes estaría vacía o, en algunos casos, ni mesa habría. Ya nadie trabajaba de dos a tres, solo se movían papeles. Todo el mundo estaba atento a cualquier movimiento, a las reacciones, preparándose por si surge la ocasión para ese último apretón de manos, para esos dos últimos besos, para ese “te deseo lo mejor, ha sido un placer trabajar contigo”.

El gerente salió del ascensor acompañado del responsable de Recursos Humanos. No parecía disfrutar con lo que hacía y, fiel a su costumbre, cuando se acercaba a la mesa del elegido, metía un dedo entre el cuello y la corbata, parecía apretarle el nudo, siempre a la misma hora los viernes.

Finalmente, las apuestas del viernes no se cumplieron. No fue Juan, el que llevaba menos tiempo en la empresa. Le toco a Andrea, ella ya sabía lo que iba a pasar cuando se situaron delante de su mesa. Todos pensábamos que era fuerte, pero se derrumbo, antes de la primera palabra. No hacían falta palabras.

Andrea no lo esperaba, había apostado por Juan. Sin embargo, se repuso rápido, solo fueron unos instantes y con su lagrima aún colgando se levanto y recogió los pocos efectos personales que tenía sobre su mesa. Fue la última vez que vimos a Andrea en la oficina, entrando en el despacho del gerente para firmar su despido.

El viernes siguiente le toco a Juan.

5 razones por las que las empresas despiden los viernes

Lo que le pasó a Andrea a Juan y a tantos y tantos españoles durante los últimos años no debe llevar a cualquier trabajador a vivir con miedo. El despido a veces es algo inevitable, se puede dar lo mejor de uno mismo y acabar en la oficina del INEM, cogiendo el número para “la cartilla” del paro. Es más, incluso te pueden despedir por hacer bien tu trabajo. Esto se suele relacionar con el síndrome de Procusto, algo no tan raro en muchas empresas, si el superior directo es una persona mediocre e insegura, y termina poniendo en la calle a alguien que le puede hacer sombra.

La resiliencia es algo que no te enseñan cuando te formas para trabajar. Se forja con el dolor del sufrimiento, pero siempre hay luz al final del túnel, siempre hay esperanza, porque después del viernes del despido, viene un fin de semana de reflexión y una nueva semana empieza con la esperanza de encontrar un trabajo mejor.

El viernes no es un día elegido al azar para despedir. Es un día elegido principalmente por cinco razones:

  1. Tanto el empleado como los compañeros tienen el fin de semana para reponerse, comentar fuera de la empresa el despido y empezar la semana sin distracciones.
  2. Generalmente, el viernes es un día en el que se procuran cerrar muchas tareas pendientes, por lo que se evita dejar algunas a medias. Además, hay empresas con objetivos semanales, por lo que se podrá cuantificar su cumplimiento, por si procede incluir alguna cantidad en el finiquito.
  3. Se evitan escenas desagradables para los compañeros, ya que no se sabe la reacción que tendrá la persona a la que se finiquita.
  4. Otra razón que se esgrime es que la compañía se asegura así la integridad de sus bienes, recursos e información, ya que el despedido no tendrá tiempo de reacción y tendrá escaso tiempo para recoger y despedirse.
  5. En algunos casos, se omite en el finiquito el pago del salario correspondiente al sábado y el domingo, aunque estos días se deben abonar al ser un descanso generado durante la semana trabajada.

En Blog de Sage | ¿Cuándo se considera despido procedente? ¿Qué es el despido disciplinario?

La entrada ¿Por qué las empresas prefieren los viernes para realizar un despido? en Blog Sage Experience.

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17th Junio 2017 Blog

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